Descripción de la ruta
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La Ruta Cisterciens – Antecedentes Históricos

La ruta Cisterciense conecta los principales sitios asociados a las actividades de la Orden en la Baja Silesia. La selección de esta ruta será una gran oportunidad para conocer el patrimonio cultural que nos dejaron los cistercienses. Los monjes de esta orden se consideran pioneros de la agricultura moderna, obediente a la llamada del Evangelio: ”Someterás a la tierra” y continuar el cumplimiento de la norma “ora et labora”, santificado el trabajo físico. Desarrollaron también muchas piezas de artesanía. Ellos usaron una gran cantidad de recursos naturales, fundando en la región de Silesia cerca de 30 fábricas y plantas metalúrgicas, de vidrio, minas de carbón, plata, sal y oro. Con el tiempo, a través del comercio, y también por donación del príncipe, poseía enormes propiedades rurales.

Los pueblos y aldeas creados con la participación de los cistercenses les deben su desarrollo económico y cultural. En las abadías se desarrolló la actividad literaria, creando aquí una obra de fundamental importancia para la cultura polaca, incluyendo “Księgę Henrykowską“ (el libro de Enrique). Formaron una poderosa colección de manuscritos con los libros acumulados a lo largo de los siglos. Los cistercienses también se ocuparon de la educación en las escuelas, y participaron activamente en la vida pública como diplomáticos y académicos.

Los monjes levantaron de forma sencilla y cruda los edificios. De acuerdo con los principios básicos de la iglesia, el monasterio fue construido en una planta cruciforme, al sur o al norte descansa un edificio del convento con claustro - el jardín del patio interior. Esta arquitectura ha sobrevivido hasta la época barroca - luego se hicieron los cambios más importantes en la aparición o la reconstrucción total de las abadías cistercienses. Los edificios que existían dieron paso a las localidades monumentales.

En las iglesias y monasterios abadianos de la Baja Silesia, la arquitectura armoniza perfectamente con la escultura y la pintura religiosa, - principalmente barroco - interiores y obras de arte de alta calidad. Los templos están adornados con obras que encantan como la llamada "Apelles de Silesia" de Michael Willmann.

A través de los siglos, como resultado de numerosas guerras, invasiones, saqueos y una epidemia, los cistercienses se vieron obligados a menudo a reconstruir la vida monástica. Sus esfuerzos daban resultados concretos rápidamente. Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XVIII comenzaron a reducir sus actividades y en 1810, llegó la eliminación total de las abadías. Como resultado del edicto de secularización, publicado por el rey de Prusia Federico Guillermo III, las propiedades cistercienses en Silesia pasaron al estado. Se vendieron los objetos valiosos de los monasterios e iglesias, y las colecciones de las bibliotecas fueron dispersadas. Esta fecha se considera el final de una era de esplendor de los cistercienses en Prusia.